Mirela Fiori: “El desafío del Máster de Urbanismo fue lograr la proximidad de estudiantes y territorio desde la distancia”
04/10/2024La arquitecta y urbanista Mirela Fiori, directora del Máster Universitario Ciudad y Urbanismo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), recibió el 3 de octubre una distinción Jaume Vicens Vives, otorgada por la Generalitat de Catalunya, por el desarrollo de estrategias de innovación docente con impacto social. El galardón coincide con el 25 aniversario del máster, que se celebra este año.
Fiori es doctora en Gestión y Valoración Urbana por la Universitat Politècnica de Catalunya (mención honorífica cum laude), máster de Arquitectura de los Nuevos Entornos por la misma universidad, y de Gestión de la Ciudad por la Universitat de Barcelona. Desde 2006 trabaja en la Universitat Oberta de Catalunya. Es directora del máster universitario de Ciudad y Urbanismo desde 2012, forma parte del grupo de investigación Nodes y es asesora de la Unidad de Igualdad.
Sus intereses de investigación son multidisciplinares y se centran en los impactos sociales y económicos de los procesos de transformación urbana, por un lado, y la innovación pedagógica y el impacto social en la educación superior, por el otro.
¿Qué significa este premio para ti y para el Máster de Ciudad y Urbanismo?
El premio tiene un significado más allá de mi persona. Representa el reconocimiento de todos y todas las que nos volcamos en la docencia, un trabajo de hormiguita muchas veces poco visible. Me estimula muchísimo a seguir trabajando en esta misma línea, contribuyendo a la función social de la universidad. Para el máster, obviamente, tiene un significado importante, pues de cierta forma certifica la calidad de la formación que ofrecemos.
A lo largo de tu carrera, has trabajado para convertir el Máster en un agente de cambio con enfoque social. ¿Cuáles han sido los principales desafíos y logros en esta transformación?
En 2012 asumí la dirección del programa, la heredé de Jordi Borja, mi gran maestro y fundador del máster hace 25 años, fui alumna de la primera edición. Bajo mi dirección, el programa ha atravesado tres transformaciones estructurales. La primera en 2015, luego en 2017 para convertirlo en máster universitario y finalmente, en 2023, aprovechando el proceso de adaptación a las nuevas directrices de la Agencia per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya (AQU). En este camino, el denominador común siempre ha sido promover un proceso de aprendizaje transformador, próximo a la comunidad desde el compromiso social, cívico y ético. En este sentido, quizás el mayor desafío haya sido lograr la proximidad con el estudiantado y con el territorio desde la distancia. Y cómo amplificar el impacto social y transferir políticas que promuevan ciudades más inclusivas, socialmente más justas y sostenibles en un marco sin fronteras.
¿Podrías darnos ejemplos concretos de estas estrategias de innovación docente y transferencia en el programa del máster?
Los trabajos finales me apasionan, hasta ahora tenemos 350, de los cuales 79 están publicados en nuestro repositorio abierto. Son una gran oportunidad para conectar con la comunidad y promover la transformación social. Esta es la razón por la que en 2018 participé en el proyecto piloto Trabajos finales participativos, objeto de estudio de caso en el proyecto europeo SciShops, con mucha proyección internacional. Se trata de experiencias de Aprendizaje Servicio (ApS) en las que se incorpora la metodología de la investigación-acción participativa. Son trabajos desarrollados de forma cooperativa entre estudiantes y comunidades locales, que se caracterizan por realizar una transferencia directa a la comunidad mediante procesos de cocreación y participación.
El proyecto “Somia La Pau” parece un buen ejemplo de colaboración con la comunidad.
Sí, totalmente. “Somia La Pau” es un proceso de acción comunitaria liderado por el vecindario del barrio de La Pau (Barcelona), junto con el programa del máster, con el objetivo de definir líneas de acción para su mejora integral. Este proyecto forma parte de nuestro enfoque de trabajar con la comunidad para generar un impacto real y significativo mutuo. En esta experiencia han participado cuatro estudiantes que finalizaron sus trabajos en mayo de 2024. La investigación continuará con dos estudiantes que se han incorporado al equipo y que seguirán trabajando en el barrio hasta finales de año.
A partir de esta experiencia, su escalabilidad en el territorio local se realizará en el marco del convenio de colaboración entre la UOC y la Federación de las Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB), firmado en marzo de 2024. Pero mi objetivo es escalar también a otros territorios, tanto el catalán, como el español y el latinoamericano. El reto es institucionalizar el Aprendizaje Servicio en la Universidad e implementar estrategias conjuntas con las oficinas descentralizadas de la UOC.
Uno de los pilares del máster es la incorporación de la perspectiva de género y la promoción de la equidad.
La perspectiva de género se incorpora transversalmente en el máster: se han actualizado los contenidos y resultados de aprendizaje para incluir esta perspectiva, se ha publicado la guía “Ciudad, urbanismo y género” para visibilizar las desigualdades de género en el ámbito urbano, se han incorporado en todas las aulas el acceso directo al Plan de Igualdad de la UOC y a otros recursos relacionados.
Por otro lado, se ha priorizado la contratación de profesoras colaboradoras con el fin de promover la equidad de género en el cuerpo docente y se han desplegado acciones para fomentar la matriculación de mujeres. Según la evaluación del impacto social del máster que hicimos en 2017, la facilidad del estudio a distancia impacta de forma diferencial en las mujeres, especialmente en las latinoamericanas con carga familiar.
¿Qué nos puedes decir sobre los futuros rediseños del programa?
El máster está siempre en construcción, es un proceso abierto y circular. Hacemos una evaluación integral permanente que orienta las nuevas acciones de mejora bajo los ejes estratégicos generales de la titulación: evaluación y testeo permanente, proximidad con el estudiantado, proximidad con el territorio, recursos creative commons, e igualdad y equidad de género.
Como deseo, podría decir que me gustaría ampliar las sinergias entre docencia e investigación y ampliar la colaboración con la ciudadanía. El impacto social y la transferencia son mi norte, teniendo siempre presente mi compromiso con la justicia espacial y el urbanismo ético-político, también heredado de Jordi.
En tu opinión, ¿cuál debería ser el papel de la educación superior en la construcción de ciudades más inclusivas y sostenibles?
La universidad tiene un rol muy relevante en la sociedad, pues es formadora de las nuevas generaciones, un agente para la transformación social. Desde la universidad podemos incidir en las políticas y proyectos de ciudad desde la base formativa que estamos ofreciendo.
Por esto mismo, la formación no se resume en transmitir conocimientos teóricos o técnicos, sino también una visión crítica de las realidades, unos criterios ético-políticos que formen y empoderen a una ciudadanía comprometida con su entorno.
Para finalizar, ¿qué consejo les darías a las futuras generaciones de urbanistas que desean trabajar para tener un impacto social real?
Yo diría que incorporen en sus saberes la mirada integral hacia el territorio, la escucha activa y los saberes comunitarios, siempre desde el compromiso social, cívico y ético hacia el entorno y la ciudadanía.