Entre la ciencia y la política: El Antropoceno como reto para el siglo XXI
03/04/2025El Antropoceno como concepto-diagnóstico evidencia la aceleración sin precedentes de los cambios de origen antropogénico a escala planetaria, revelando las fronteras ecológicas del planeta y desafiando tanto los modelos de desarrollo hegemónicos como los fundamentos culturales de la modernidad. Estos desafíos no son sólo ecológicos, sino también normativos y políticos, ya que cuestionan los marcos regulatorios tradicionales y exigen nuevas formas de gobernanza.
A principios de este siglo, la comunidad científica dedicada al estudio del Sistema Tierra propuso el concepto de Antropoceno como una nueva época geológica —nuestra época actual —, argumentando que los humanos nos habíamos convertido en la principal fuerza de cambio en el planeta. Por ejemplo, la expansión de actividades como el turismo internacional, el consumo de agua, la deforestación, la urbanización, el uso de fertilizantes y del transporte han alterado el clima, los océanos y los ecosistemas a una escala global (Figura 1). Estas acciones han provocado un aumento exponencial de gases de efecto invernadero (como el dióxido de carbono, el óxido nitroso y el metano), el calentamiento de la superficie terrestre, la acidificación de los océanos, la degradación de la biosfera y la saturación de nitrógeno en zonas costeras, entre otros impactos. Estos cambios, acelerados desde la década de 1950, amenazan los sistemas de soporte vital del planeta al superar su capacidad de adaptación (Steffen et al., 2015).
Figura 1. Los denominados gráficos de la gran aceleración, es decir, las tendencias de 1750 a 2010 para indicadores socioeconómicos (en naranja) con tres divisiones: los países de la OCDE, los llamados BRICS y el resto del mundo; e indicadores del sistema Tierra (en azul). Fuente: Steffen et al. (2015).
Desde entonces, el concepto de Antropoceno se expandió a otros campos más allá de sus orígenes, superando el control de sus creadores. Según nuestra perspectiva e intereses, puede incluso resultar irrelevante que la Unión Internacional de las Ciencias Geológicas, una de las instituciones clave dentro de aquella comunidad científica, rechazara recientemente oficializar esta época. Como concepto-diagnóstico (Svampa, 2019), el Antropoceno sigue siendo útil para comprender cómo pasamos de ser una especie más a una potencia geológica capaz de alterar el curso del planeta.
En este sentido, dentro de las ciencias sociales y humanas, el Antropoceno puede ser visto, al menos, como una influencia intelectual en expansión, una provocación ideológica y una apertura a nuevas formas de ver el mundo (Lorimer, 2017). En primer lugar, su proliferación intelectual proviene, sobre todo, de la idea del “fin de la naturaleza” como un espacio intocado por la acción humana, lo que tradicionalmente había sido una base importante en el movimiento ambientalista (Lorimer, 2017). Este cuestionamiento provoca un debate sobre el futuro del planeta después de ese “fin”, lo que también tiene implicaciones políticas y legales, como los derechos de la naturaleza y la gestión de áreas protegidas. Además, quizás por despertar un interés “infantil” similar al que tenemos por temas como los fósiles, los dinosaurios y la ciencia ficción, el Antropoceno ha generado nuevas formas de conversación y creatividad más allá de los enfoques técnicos y más esperados sobre sostenibilidad o biodiversidad. Por ejemplo, se está consolidando como un hilo conductor en el emergente campo interdisciplinario de las humanidades ecológicas, que une a científicos, filósofos y artistas, a fin de integrar perspectivas diversas para comprender y abordar el agravamiento de la crisis socioecológica planetaria.
En términos más políticos e ideológicos, el Antropoceno provoca discusiones sobre las causas y los efectos de esta nueva condición, reactivando debates sobre conceptos como desarrollo, capitalismo, modernidad y humanismo. Como señala Svampa (2019), es importante problematizar la idea de un “anthropos” homogéneo, sin considerar las responsabilidades históricas de las clases sociales o los países imperialistas. A partir de interrogantes como estos, que buscan descentralizar a la humanidad, surgen una variedad de enfoques ideológicos a lo largo de todo el espectro político, que van desde soluciones tecnológicas defendidas por el “buen Antropoceno” (Lorimer, 2017), hasta críticas que sugieren, por ejemplo, que la sociedad capitalista o la sociedad de consumo son las principales responsables de los cambios planetarios, siendo propuestos respectivamente los términos Capitaloceno y Fagoceno (Bonneuil & Fressoz, 2016), de entre otros. Estas perspectivas invitan a una reflexión profunda sobre las raíces del Antropoceno y proponen una visión más matizada que aborda tanto los problemas estructurales como las posibles soluciones, ilustradas a través de la justicia ecológica y climática.
El hecho es que algunas sociedades abrieron el camino hacia el tan soñado “progreso”, promoviendo y difundiendo automáticamente el “estilo de vida americano” de forma casi universal (Bourg, 2013). Sin embargo, el optimismo de enfoques como el buen Antropoceno y la geoingeniería planetaria ignora la complejidad e inestabilidad del planeta, lo que impide tales desarrollos. El Antropoceno, por su parte, exige cambios profundos en cómo percibimos, entendemos y habitamos el planeta. Para ello, es necesario repensar las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza, buscando un modelo más integrado, en el que las personas estén más conscientes de su interdependencia con los sistemas ecológicos y geológicos (Vieira & Florêncio, 2022). Inspiradas principalmente en filosofías indígenas y orientales, y en avances científicos de vanguardia como la física cuántica, estas nuevas aproximaciones cuestionan los fundamentos de las civilizaciones modernas y proponen una visión del Antropoceno que reconoce la vulnerabilidad humana y nuestra conexión con un planeta impredecible, reconsiderando la jerarquía entre humanos y no humanos (Vieira & Florêncio, 2022).
En el ámbito del derecho y la ciencia política, el Antropoceno plantea desafíos sin precedentes para las estructuras normativas e institucionales heredadas de la modernidad, las cuales fueron diseñadas en un contexto de relativa estabilidad socioambiental y una visión antropocéntrica del mundo. En el presente, estas estructuras resultan insuficientes para abordar problemas que trascienden fronteras, generaciones y especies. Cuestiones como la gobernanza ambiental participativa, que busca incluir a comunidades locales y pueblos originarios en la toma de decisiones; los derechos de la naturaleza, que reconocen el valor intrínseco de las especies y ecosistemas; y la justicia ecológica como una visión integral que combina la distribución equitativa de recursos, el reconocimiento de identidades y saberes, la participación efectiva en la toma de decisiones y el fortalecimiento de capacidades, destacando la interconexión entre humanos y naturaleza y su relevancia para todas las formas de vida, emergen como respuestas innovadoras para repensar las leyes y políticas en un mundo marcado por esta nueva época. Así, el Antropoceno no es solo un diagnóstico científico, sino un llamado a una transformación profunda en la manera en que legislamos, gobernamos y distribuimos responsabilidades en el siglo XXI. Este cambio implica no solo adaptar las instituciones existentes, sino también cuestionar los paradigmas que las sustentan, promoviendo un enfoque más integrador, equitativo y resiliente frente a los desafíos socioecológicos globales.
Referencias
* Briana Bombana es investigadora postdoctoral EDCP/UOC, y lidera el proyecto “Más allá del miedo a las gaviotas en el litoral catalán: Explorando las relaciones entre humanos y no humanos en el Antropoceno”, bajo la mentoría de Gabriela Fauth y Pep Vivas-Elias.
Bonneuil, C., & Fressoz, J.-B. (2016). The Shock of the Anthropocene. Verso.
Bourg, D. (2013). Anthropocène, apocalypse et parousie ? Socio-Anthropologie.
Lorimer, J. (2017). The Anthropo-scene: A guide for the perplexed. Social Studies of Science, 47(1), 117–142. https://doi.org/10.1177/0306312716671039
Steffen, W., Broadgate, W., Deutsch, L., Gaffney, O., & Ludwig, C. (2015). The trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration. The Anthropocene Review, 2(1), 81–98. https://doi.org/10.1177/2053019614564785
Svampa, M. (2019). Antropoceno. Lecturas globales desde el Sur (E. C. de la F. de F. y H. de la U. N. de Córdoba, Ed.).
Vieira, P. F., & Florêncio, R. D. (2022). Reverência pela vida: por uma contracultura ecocêntrica no antropoceno. Revista Internacional Interdisciplinar INTERthesis, 19(1), 1–21. https://doi.org/10.5007/1807-1384.2022.e90095