La desconexión digital, ¿un reto imposible en el teletrabajo?

2 junio, 2022
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La VI Jornada PRL y Empresa, organizada por la UOC, estuvo este año dedicada al desafío que supone la prevención de riesgos laborales en el marco del teletrabajo.

Uno de sus actos más destacados fue la mesa redonda que se celebró bajo el título de La desconexión digital, ¿un reto imposible en el teletrabajo?

Eva Rimbau Gilabert, profesora del Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales de la UOC, ejerció de presentadora, mientras que Xavier Baraza Sánchez, subdirector de docencia de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, moderó la charla.

Participantes de múltiples sectores

La desconexión digital, tal y como se puso de manifiesto en la charla, es un derecho al que todo el mundo concede una gran importancia, pero que aún no está definido en algunos de sus aspectos más básicos.

Esta ambigüedad exige recurrir a expertos que provengan de distintos sectores, desde la universidad a los sindicatos. En esta ocasión, se contó con Manuela Brinques Martínez, auditora jefe de prevención de riesgos laborales en Full Audit; Ana García de la Torre, secretaria de Salud Laboral de UGT; Guillermo García González, profesor titular de Derecho en el Trabajo y Seguridad Social de laUNIR; Noèlia Muñoz Álvarez, directora del Servicio de Prevención y Salud Integral de la UOC; y Francisco Trujillo Pons, profesor e investigador de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia.

Imatge

Consecuencias de no desconectar

Baraza inició la conversación preguntando por los efectos que tiene la no desconexión digital. Muñoz Álvarez habló de los riesgos psicosociales. Es lo que conocemos como tecnoestrés y que afecta al bienestar emocional de quienes lo padecen. En sus niveles más altos, puede provocar cuadros de ansiedad aguda, depresión, etc. Sin olvidar otros riesgos, como los trastornos musculoesqueléticos que se producen cuando, por ejemplo, pasamos muchas horas con un ordenador portátil que no está lo suficientemente elevado. O el síndrome visual informático por la utilización intensiva de pantallas en una distancia corta y que provoca, entre otros problemas, visión borrosa.

Brinques recordó que en la actualidad se tiende a cuidar mucho el puesto de trabajo y hacer muchas evaluaciones sobre el mismo, pero en el caso de la no desconexión hablamos de labores que ejecutamos fuera de la jornada laboral y la mayoría de veces con el teléfono móvil, en cualquier postura y casi en cualquier situación. Eso, por lo tanto, escapa a todos los controles y atenciones que sí se aplican en el puesto de trabajo habitual.

Una Ley fraccionada y simbólica

García González explicó que el derecho a la desconexión digital deriva de la necesidad de limitar el tiempo de trabajo y cumplir de forma efectiva con la jornada laboral. Aunque la legislación es insuficiente. “La Ley de Trabajo a Distancia es una norma fraccionada, de urgencia, totalmente simbólica. Han quedado muchas cuestiones fuera y ahora mismo la clave está en la negociación colectiva. Los trabajadores intentan introducir una serie de derechos de desconexión mientras la patronal no quiere. Es una situación de bastante indefinición”, afirmó.

Sin embargo, tal y como comentó Trujillo Pons, es un derecho que nos afecta a todos los trabajadores: públicos o privados, presenciales o a distancia, y por supuesto, debe incluir también a la alta dirección. La responsabilidad última es del garante de la seguridad y la salud, el empleador, que ha de redactar esta política y realizar acciones de formación y sensibilización para que los trabajadores hagan un buen uso de la tecnología con fines laborales.

Sentencias a favor del trabajador

García de la Torre destacó las dificultades de implementar esta Ley, ya que no se está partiendo del diálogo y la negociación, ni se está teniendo en cuenta a los representantes sindicales. Dio un dato para demostrarlo: En 2021 solo se firmaron 123 convenios con cláusulas de teletrabajo, lo que supone un 13% del total de convenios. Y de ellos, solo 60 incluían cláusulas sobre la desconexión. Es decir: un 6,5%.

¿Y qué ocurre cuando un trabajador se niega, por ejemplo, a responder un mail fuera de su jornada de trabajo? Hay casos en los que se están produciendo despidos. En la mesa redonda se comentó la sentencia de un trabajador que había pedido vacaciones para cuidar de su hijo enfermo, pero desde el primer día recibió correos para que realizara determinados trabajos. El juez determinó que no se puede equiparar un mensaje de correo electrónico con una orden empresarial y por tanto, no es motivo de sanción. La sentencia defiende también que el trabajador estaba de vacaciones y no tenía obligación ninguna de responder. “La empresa puede mandar correos cuando quiera, ya que hoy por hoy no podemos exigirle que deje de hacerlo, pero advirtiendo al trabajador que conteste en su tiempo de trabajo”, aseguró García de la Torre.   

El ejemplo de la UOC

Muñoz Álvarez, como directora del Servicio de Prevención y Salud Integral de la UOC, explicó que esta universidad apuesta por la flexibilidad y es consciente de que no todo el mundo trabaja a las mismas horas. Tiene, por lo tanto, que quedar claro que el horario de alguien no tiene porqué ser el horario de otra persona. Se parte siempre de acuerdos y pactos de equipo: cada grupo operativo fija sus propias normas referidas a la desconexión y las comunicaciones.

Existe además un sistema de aviso por el que se puede denunciar cuando hay un incumplimiento y un jefe, por ejemplo, manda un mensaje y exige una respuesta. Aunque el problema en estos casos es el de marcar unos límites y graduar la gravedad de la situación: cuando se trata de algo puntual, cuando de una situación habitual o mantenida en el tiempo, etc.

Posibles soluciones

La mesa redonda terminó con una serie de propuestas de los participantes para mejorar la situación actual. Brinques recordó que la desconexión digital es un problema laboral, pero está enraizado en un problema social: la adicción a la tecnología, y hay que abordarlo a base de mucha formación.

García de la Torre se mostró de acuerdo pero incidió en la necesidad de regularlo mejor e incluirlo en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Trujillo Pons comentó la importancia que tiene la formación de los altos cargos para sean los primeros en predicar con el ejemplo.

García González fue un paso más allá de la formación, que según dijo no está dando resultados eficaces, y apostó por la sensibilización. Cerró la charla Muñoz Álvarez insistiendo en la necesidad de comprender que la desconexión digital es, en efecto, un derecho, tal y como marca la Ley, y por lo tanto hay que cumplirlo.

La mesa redonda puede verse completa aquí a partir de 1.45.44:

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