Noemí García: “Es necesario recuperar el valor de los alimentos y avanzar hacia sistemas alimentarios más eficientes, responsables y sostenibles”

02/12/2021
Noemí García

Noemí García García es graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Barcelona, formación que ha ido completando y actualizando con cursos de especialización sobre coaching nutricional, alimentación en situaciones especiales y alimentación y deporte. Actualmente trabaja como freelance en la creación y ejecución de proyectos de educación nutricional, poniendo especial énfasis en la alimentación ligada al territorio, y en este campo ha llevado a cabo su TFM en el marco del máster universitario en Nutrición y Salud de la UOC. Su trabajo, que ha sido premiado como mejor TFM del curso académico, ha consistido en desarrollar una campaña de sensibilización contra el desperdicio alimentario. De este trabajo, de su experiencia como alumna de la UOC y de sus proyectos de futuro nos habla en esta entrevista.

¿Qué fue lo que te llevó a centrar tu Trabajo Final de Máster (TFM) en el tema del desperdicio alimentario?

En los últimos años he llevado a cabo el proyecto “Menorca al Plat (de l’Escola, la Joventut i del Geriàtric)” y entre las muchas acciones que realicé en el marco de esta iniciativa está la elaboración de un muestreo de desperdicio alimentario en siete comedores escolares. Poco después me ofrecieron desarrollar algún recurso en torno al tema del desperdicio alimentario, de acuerdo con la Estrategia Alimentaria de Menorca, y fue así como acabé redactando la Guía de medidas para prevenir y reducir el desperdicio alimentario, con un enfoque muy distinto a lo que se había publicado hasta el momento. Había suficiente material sobre este tema, pero la mayor parte estaba centrada en el aprovechamiento de los alimentos y no tanto en prevenir la generación del desperdicio alimentario. Con estos antecedentes, la Agencia Menorca Reserva de la Biosfera y la organización Justicia Alimentaria me ofrecieron la oportunidad de seguir trabajando en esta línea, y ese momento coincidió con la realización del TFM del máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC. Fue así como decidí poner en marcha la campaña de sensibilización «Producte fora de serie» (Producto fuera de serie), enfocada en las causas del desperdicio alimentario.

¿Qué es exactamente el desperdicio alimentario?

De forma genérica se puede decir que esta denominación hace referencia a la comida destinada al consumo humano que se tira a lo largo del circuito alimentario, una situación que se habría podido prevenir o bien aprovechar porque los alimentos aún mantienen su valor nutricional. En 2019, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por la sigla en inglés) distinguió entre “pérdidas alimentarias”, que son las que se producen desde el cultivo, sacrificio o captura hasta el nivel minorista (pero sin incluirlo), y “desperdicio alimentario”, localizado en los niveles de la venta al detalle y el consumo.

¿Crees que existe la suficiente concienciación (por parte de autoridades, organismos y la población en general) sobre la trascendencia de este problema?

A la sociedad actual le cuesta mucho entender las repercusiones que implica la producción, venta y compra de cuatro manzanas cuando solo son necesarias tres. Tampoco nos paramos a pensar lo que supone desperdiciar ese trocito de pan que tiramos cada día después de comer. Cualquier volumen de alimento desaprovechado, por pequeño que sea, conlleva una connotación moral negativa derivada del impacto económico, social, cultural, ético y medioambiental, sin olvidar las consecuencias sobre la dieta y la salud de las personas.

En tu TFM comentas que los actuales estándares de calidad “sabotean” la circulación de productos “feos”, lo que es una de las principales causas del despilfarro. ¿Cómo es, de forma resumida, el efecto del rol de esos estándares?

Alrededor del 14% de los alimentos de todo el mundo se pierden desde su producción y antes de llegar al minorista, con un nivel de pérdidas generalmente más elevado en las frutas y hortalizas. La estandarización de los productos que se ofrecen a los consumidores es una de las causas principales de la pérdida de alimentos en los sistemas modernos de la venta al detalle. Las normas de calidad que imponen la forma, el tamaño, el peso y el color de los productos pueden provocar que aquellos que no las cumplen se queden sin recoger en el campo y que la cosecha se acabe perdiendo. Por ejemplo, se calcula que entre un 25% y un 40% de la producción de hortalizas no llega al mercado debido a esta estandarización de los requisitos.

Cualquier volumen de alimento desaprovechado, por pequeño que sea, conlleva una connotación moral negativa derivada del impacto económico, social, cultural, ético y medioambiental, sin olvidar las consecuencias sobre la dieta y la salud de las personas.

En tu opinión, ¿hasta qué punto el estilo de alimentación actual favorece el desperdicio de alimentos, y cuáles son las potenciales áreas de mejora en este sentido?

Hoy muchos productos se definen como “vendibles” o “no vendibles”, según su aspecto, pero sin tener en cuenta su comestibilidad. Cada vez que adquirimos un alimento envuelto de plástico, fuera de su temporada y kilométrico  (que ha tenido que recorrer largas distancias antes de llegar a los mercados) en vez de otro que sea “fuera de serie”, esto es, que se venda a granel y que sea de temporada y local o de proximidad, colaboramos a generar desperdicio alimentario y a perpetuar las consecuencias negativas sobre las personas, su entorno y el medioambiente. Es necesario recuperar el valor de los alimentos y avanzar hacia sistemas alimentarios eficientes y bien gestionados, justos, más responsables y sostenibles. Nos enfrentamos al reto urgente y trascendental de no desestimar ningún factor generador de desperdicio alimentario, y encontrar soluciones compartidas entre todos los agentes de la cadena alimentaria: desde los productores a los consumidores, pasando por los distribuidores, comercializadores y restauradores. Cada actor tiene que aceptar su responsabilidad y adoptar acciones resolutivas de forma particular y colectiva.

La campaña está dirigida a tres sectores: productores, distribuidores y consumidores. Según tu análisis, ¿en cuál de los tres hay más reticencias o desconocimiento para lograr las sinergias y la corresponsabilidad necesarias para solucionar este problema?

Los comerciantes han respondido sorprendentemente bien. Aunque algunos aún son reticentes a exhibir claramente los productos que escapan a los estándares de calidad habituales, la mayoría ha acogido muy bien esta iniciativa, creando espacios específicos en sus comercios para favorecer la sensibilización. En este sentido destacaría las reticencias del sector de la producción: es increíble hasta qué punto personas que cultivan alimentos de forma artesanal y respetuosa con el medio se han llegado a creer que su producto “no vale lo suficiente” o que realmente es “feo o poco agraciado”. En muchos casos, ya no hace falta que el comprador de ese alimento lo califique de “malo”, porque son los mismos productores quienes lo califican de “no vendible”. Se han creído los prejuicios de sus clientes. A algunos productores les cuesta aceptar que toda la cosecha tiene un valor y se sienten cómodos con la idea de que “no tiramos nada porque lo usamos como compostaje o lo damos a los animales”, sin tener presente que la primera finalidad de la cosecha es comercializar.

¿Cuál es, en tu opinión, la conclusión/conclusiones más relevantes arrojadas por la investigación que se recoge en tu TFM?, ¿pueden estas evidencias ser extrapolables a otras regiones?

El desperdicio alimentario es un fenómeno complejo en el que todos los agentes que participan en el proceso agroalimentario juegan un papel. A pesar del aumento del número de estudios al respecto en los últimos años, la gran mayoría de las investigaciones analizan esta cuestión de forma fragmentada y reduccionista, identificando causas concretas o agentes determinados (con un claro predominio del consumidor como principal culpable), que permiten aplicar acciones directas, pero no holísticas ni con capacidad de repercutir en el conjunto del sistema alimentario. Para erradicar el problema desde la raíz es necesario tratarlo de forma compartida y transversal desde todos los sectores de la cadena de suministro agroalimentario, fomentando las dinámicas de comunicación, colaboración y cooperación entre los distintos agentes del sistema. La evidencia científica demuestra que el desperdicio de alimentos a nivel del consumidor es un problema de todos.

El desperdicio alimentario es un fenómeno complejo en el que todos los agentes que participan en el proceso agroalimentario juegan un importante papel.

¿Qué aporta la experiencia reflejada en tu trabajo respecto a otras iniciativas previas como, por ejemplo, las guías con consejos sobre el aprovechamiento de residuos?

Pone en evidencia la necesidad de realizar análisis más exhaustivos de la situación del sector de la producción agroecológica (o más sostenible, entendiendo por tal la agricultura regenerativa, ecológica, integrada y la convencional a nivel familiar) que incluyan muestreos rigurosos de pérdidas alimentarias a nivel de cultivo y contemplen las causas.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC? ¿Por qué decidiste hacerlo en esta universidad?

La UOC me ha permitido cursar un máster siendo madre de dos niñas (muy pequeñas y dependientes aún) y trabajando a la vez. Personalmente, valoro mucho poder estudiar a distancia y a mi ritmo, marcando yo misma los horarios. Además, no puedo estar más agradecida de que me hayan dado la oportunidad de aprovechar un proyecto de implementación real como ha sido la campaña “Producto Fuera de Serie” para realizar el TFM. En definitiva, valoro mi experiencia en la UOC de forma muy positiva.

Finalmente, ¿cuáles son tus planes formativos y/o profesionales de futuro? 

Tengo muy claro que quiero y debo seguir formándome en temas relacionados con la salud planetaria. De poco sirve hablar de salud (y de alimentación saludable) si no tenemos muy presente la salud del entorno y la del medio ambiente. De hecho, estoy muy interesada en el máster universitario de Salud Planetaria (interuniversitario: UOC, UPF) y también en los estudios relacionados con la dinamización local agroecológica.

¿Tienes previsto continuar investigando en la línea del desperdicio de alimentos?

A lo largo de este trimestre escolar desarrollaré un proyecto de acompañamiento a centros educativos que trabajan la soberanía alimentaria como eje central de su proyecto pedagógico. Al menos cuatro escuelas ya están desarrollando dinámicas en torno al desperdicio alimentario. Además, durante el próximo año formaré parte de un equipo cuyo interés común es seguir generando datos sobre pérdidas alimentarias en el sector de la producción.

Autor / Autora
Redactora colaboradora experta en temas de Salud
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