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Es indudable que hoy en día el mundo empresarial es muy competitivo. Ya lo era hace más de un siglo, pero actualmente y debido a que la información circula mucho más rápido, un sector puede ser mucho más competitivo. Por ello, a la hora de invertir es importante encontrar empresas que consigan tener ventajas competitivas muy fuertes y diferenciadoras. A continuación dejo un artículo muy extenso y completo sobre las diferentes ventajas competitivas que puede llegar a tener una empresa y que voy a resumir. Vale la pena leer el artículo al completo, porque es un estudio detallado con ejemplos varios de empresas reales que disponen de estas ventajas competitivas.

Los switching cost

No conocía este concepto antes de leer el artículo, pero sí que había tratado con él. Me explico, todo el mundo lo ha hecho de alguna forma o lo está haciendo hoy en día. Lo que pasa es que muchas veces no sabemos que se trata de una ventaja competitiva. Los switching cost son los costes de cambio. Es decir, ¿cuánto le cuesta a una empresa o a un cliente cambiar de producto o servicio? Cuanto mayor sea este coste, mayor ventaja tendrá la empresa. Ejemplos claros los tenemos en el software, sobretodo. Microsoft es una empresa que tiene una montaña de switching cost. Principalmente en uno de sus productos estrella, Windows. Hay muchos ordenadores que utilizan Windows y para las empresas es un coste bastante grande cambiar a otro sistema operativo. Además de que ya tienen todos los programas, archivos, etc para ese sistema operativo. Otros ejemplos de switching cost:

  • Las bases de datos. Cambiar de base de datos es un poco engorroso.
  • Las cuentas bancarias y los brockers.
  • Las compañías de teléfono.
  • Las empresas de hosting.

El networking effect

Al igual que lo anterior, tampoco conocía esta ventaja competitiva. Se trata del beneficio que tiene una empresa de disponer de muchísimos clientes y que además estén conectados entre ellos. Una vez más, las empresas de Internet se benefician enormemente porque disponen de un buen número de usuarios. Ejemplos claros son Facebook, Whatsapp, etc. Pero no sólo pasa con los clientes. También puede producirse networking effect con productos. Es decir, si mucha gente consume un producto determinado, éste genera sinergias. Como por ejemplo el Office de Microsoft o Gmail de Google.

Los costes

Esta ventaja competitiva es clara, aunque no es fácil de obtener. Generalmente se consigue a través de las economías de escala. Cuanto mayor es una empresa, mayor cantidad puede producir y menor es el coste unitario. Pero puede ser de otro tipo, como por ejemplo la localización. Es decir, si dispones de una muy buena localización para producir un determinado bien, es probable que eso te salga a un menor coste y que por lo tanto tengas una ventaja frente a tus competidores. También se puede dar porque la empresa tenga un activo único. Imaginemos que una empresa tiene una máquina dada por unos extraterrestres, muy muy avanzada. Esa máquina lo que hace es fabricar tejidos. Esto es un activo único que no se puede replicar y como la máquina es tan eficiente, provoca que a la empresa le cueste mucho menos fabricar ropa. Es un ejemplo un poco tonto, pero es para que nos hagamos una idea de lo que significa un activo único. La marca Otro claro ejemplo. En este caso, más en diferenciación. La marca es la capacidad que tiene la empresa para crear algo único y diferenciarse. Es complicado y se necesita tiempo, pero no cabe duda de que al final una marca potente acaba siendo algo muy rentable. Una empresa dispone de una marca buena cuando consigue vender productos a un precio más elevado que su competencia o productos que estando al mismo precio, los vende a patadas. Sólo por el nombre. Marcas clásicas y muy fuertes que podemos encontrar hoy en día: Coca Cola, Apple, Nike…

Licencias reguladas por el gobierno

Existen empresas que disponen de semi monopolios gracias a una concesión de un gobierno local o estatal. Es cierto que los precios de estas empresas suelen estar bastante regulados, pero es evidente que crean un monopolio y que por lo tanto es una ventaja frente a otros posibles competidores. Además de que las barreras de entrada suelen ser muy fuertes.

Patentes

Una empresa que suele registrar muchas patentes es algo bueno. Quiere decir que crea e invierten en investigación y desarrollo. Es cierto que las patentes tiene un ciclo de vida y que acaban extinguiendo, pero conseguir una buena patente de un producto rentable puede hacerle ganar mucho dinero a una empresa. Las compañías que consiguen registrar buenas patentes cada año suelen tener unas buenas cuentas de resultados. Esto son sólo algunos ejemplo, pero si se quiere profundizar recomiendo acceder al artículo en cuestión.

 

Fuente: Aquí el artículo que habla sobre las ventajas competitivas de una empresa.

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No cabe duda de que la financiación es un apartado importante en una empresa. De hecho, si se trata de una sociedad jurídica, como una SL, siempre estará financiándose. ¿Cómo funciona?

Bueno, las empresas tienen dos formas de financiarse:

  • Financiación externa.
  • Auto financiación.

La financiación externa es la más conocida y habitual. Existen muchos tipos, pero el más común es el préstamo o el crédito bancario. Un empresario acude a una entidad financiera para que esta le provea de liquidez. A cambio, irá devolviendo ese dinero a lo largo del tiempo, con una serie de intereses y de comisiones. El banco otorgará la liquidez en base a una serie de parámetros, pero los más importantes son las garantías que pueda aportar la empresa, su fortaleza y su modelo de negocio.

Las garantías son claras. Cuantos más activos disponga la empresa o el avalista, mejor para el banco. Más fácil es que nos dé el crédito. Por otro lado, la fortaleza está ligada a su balance y a su economía. Si la empresa ya está muy endeudada es complicado que nos den aún más financiación. Salvo en empresas muy grandes, donde esta operativa es habitual. Finalmente, su modelo de negocio también es importante. Mostrarle al banco cómo vamos a generar recursos para poder devolver el dinero que nos presta.

Sin embargo, existen otras formas para financiarse más a corto plazo que no el préstamo. Disponemos también de las líneas de crédito. Accedemos a una cuenta y disponemos de un capital. A medida que lo vamos utilizando, deberemos ese dinero. Con un límite.

También existe el factoring. Es una manera que tienen las empresas de cobrara anticipadamente las facturas. Luego, la empresa que se encarga de realizarlo, cobrará unos intereses, dependiendo del tipo de factoring que tengamos.

Referido al factoring, también tenemos el descuento de efectos. Letras y pagarés. Actualmente es mucho más conocido el descuento de pagarés. No es más que una herramienta ágil que tiene el empresario para financiarse. Un pagaré es un documento mercantil que firman dos partes. Una parte se compromete con la otra a pagar en una fecha. El empresario puede acudir a un banco para que le anticipe el dinero de esa factura. Es lo que se llama descontar un pagaré. Es ágil y rápido, pero también costoso. El banco cobrará unos intereses, dependiendo del tipo de descuento y del riesgo que conlleve.

Por otro lado tenemos la autofinanciación. Mucho más sana y representa mayor fortaleza en un balance. La autofinanciación significa que la empresa se abastece de los propios recursos que es capaz de generar. Es decir, una empresa al final de un ejercicio tiene un beneficio. Lo lógico es que dicho beneficio se repartiera entre sus accionistas. Al fin y al cabo, ese es el objetivo de que haya montado la empresa. Sin embargo, también se puede optar para destinarlo a reservas o a una ampliación de capital. De esta forma, lo que se consigue es que la empresa obtenga más recursos, con los propios beneficios que ha obtenido. No obstante, no deja de ser financiación. Ese dinero, se le sigue debiendo a los accionistas. Aunque claro, la parte positiva es que no acarrea intereses y existe menos obligatoriedad.

Esta es una pequeña introducción sobre cómo se puede financiar una empresa. A continuación una serie de recursos para profundizar y que he utilizado para aprender más sobre el tema:

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En concreto, el 58% de los gestores entrevistado mostró esa opinión, frente a un 18%, que manifestó la opinión contrario y el 8% restante cree que ambos activos tendrán un rendimiento similar.

No obstante, esta opinión está muy condicionada por la localización de los gestores. Así, tres cuartas partes de los inversores institucionales del Reino Unido creen que este año será mejor invertir en acciones que en vivienda.

Los gestores de Estados Unidos, por su marte, se muestran divididos en esta cuestión, mientras que un 35% de los gestores europeos consideran que la renta variable les reportará mayores beneficios que la vivienda .

Más de un tercio de los gestores encuestados cuenta al menos con un 65% de renta variable en su cartera, mientras que la media se sitúa en el 55%.

Los gestores están centrando sus compras en renta variable, debido a que los bonos están menos valorados, y la media de cash que mantienen en sus carteras ha caído por debajo del 4%.

PREOCUPACIÓN POR LA INFLACIÓN Y LOS TIPOS DE INTERÉS

Por otra parte, un 10% de los gestores cree que la economía global se debilitará a lo largo del año, mientras que la mayoría de los encuestados todavía cree que el entorno global de beneficios se está deteriorando.

Los gestores continúan mostrando preocupación por la inflación y los tipos de interés. Así, un 39% de los encuestados cree que la política monetaria global es muy estimulante y más de la mitad espera que la inflación se incremente en los próximos 12 meses.

Un 89% considera que los tipos de interés a corto plazo subirán en este mismo periodo, mientras que un 96% de los gestores de fondos está convencido de que el siguiente movimiento de la Reserva Federal estadounidense (Fed) será alcista .

Casi la mitad de los gestores de fondos se muestran partidarios de que el exceso de liquidez se devuelva a los accionistas. Sólo el 33% quiere que se incremente el capital invertido, mientras que el 14% desearía que los beneficios fuesen utilizados para mejorar los balances.

La encuesta de gestores de fondos -que realiza Merrill Lynch- correspondiente al mes de febrero, se realizó entre los días 4 y 10 de este meses y en ella participaron 320 inversores institucionales, que en conjunto gestionan activos por un valor superior al billón de dólares.

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Cada persona debe analizar varias de estas estrategias e ir probándolas, para ver cual es la que más se adecua a su “estilo”. Y finalmente cada uno encontrará cual resulta la forma más efectiva, para él, para invertir, según sus necesidades y objetivos.

No todas las formas de invertir se adecuan a los criterios de todos los inversores. Este proceso llevará tiempo y esfuerzo, y será duro, ya que afectará a una de las cosas que más “duele” a la gente, que es, como popularmente se dice, “que nos toquen el bolsillo”.

Éste es el principio básico que subyace en la mayoría de las sanciones administrativas, la gente no realizará una determinada acción por miedo al desembolso económico que supone la sanción.

REGLA FUNDAMENTAL: CORTAR LAS PÉRDIDAS

Al principio perderemos dinero, empezar a invertir, en general, no supone, como nada en la vida, “llegar y besar el santo”, sino que al igual que cuando aprendemos a realizar una nueva actividad, como pueda ser, por ejemplo, aprender a patinar o a andar en bicicleta, tropezaremos y nos caeremos, lo que se reflejará en forma de pérdidas, por eso hay que intentar limitarlas para que sean lo menores posibles, siguiendo la regla fundamental de cortar las pérdidas.

Lo primero que hay que preguntarse antes de invertir en Bolsa es, ¿Entiendo lo que supone invertir en Bolsa, el riesgo que conlleva?, ¿Estoy dispuesto a aceptar ese riesgo?, ¿Conozco las reglas del juego?.

Es fundamental que sepamos que es lo que significa invertir en Bolsa, como cualquier juego, antes de empezar a jugar debemos conocer y entender muy bien las reglas.

LA BOLSA SÓLO TIENE UN RIESGO MEDIO

Para tranquilizarnos podemos señalar que la Bolsa tiene un riesgo medio, si lo comparamos con el riesgo nulo que supone tener el dinero en el Banco depositado en una cuenta de ahorro, recibiendo a cambio un interés, mas bien pequeño; o con el alto riesgo que tiene empezar un negocio para el que se tiene que solicitar un préstamo, y que no se sabe si va a fructificar o no, como pueda ser abrir una tienda.

En el primer caso, no perderemos nada, y ganaremos un pequeño interés a cambio (salvo que la entidad financiera no quiebre), en el segundo caso, podemos perder todo nuestro patrimonio, incluso el que no tenemos, ya que nos hemos endeudado para comenzar nuestro negocio.

En la Bolsa nuestro riesgo está limitado al capital con el que comenzamos nuestra inversión, como máximo perderemos eso, no más. Si bien es cierto que en el caso de los contratos de futuros podemos perder mucho más. Pero ese no es el objetivo de este libro, a nosotros, en principio, nos interesa la inversión en acciones.

El que no entienda bien este extremo es mejor que destine su dinero a otra cosa, como puede ser a irse de viaje o a cenar con los amigos.

La Bolsa es para valientes, hace falta “casta”, como en el fútbol, no es para gente que quiere tener asegurada una rentabilidad determinada antes de empezar, ya que hay muchos factores que influyen en los mercados financieros.

¿QUÉ RENTABILIDAD PODEMOS ESPERAR SACARLE A LA BOLSA?

Ahora bien, la rentabilidad media que se puede esperar es en torno al 15 % anual. Y esto es algo muy complicado.

Por todo ello, una vez que hemos decidido que queremos y vamos a invertir en Bolsa, lo siguiente que debemos pensar es cuanto dinero vamos a arriesgar y vamos a invertir. Nunca hay que invertir un dinero que no nos podamos permitir el lujo de perder, y que lo necesitemos para realizar otras actividades más importantes para nosotros.

Debemos pensar cuanto dinero estaríamos dispuestos a perder sin que ello no nos supusiera un quebranto ni económico ni psicológico. Sólo así, invertiremos con tranquilidad y frialdad, sin ninguna presión añadida.

Debe ser un dinero ocioso, el que no disponga de un dinero así, que no invierta en Bolsa, que lo haga en otra cosa.

El horizonte que nos debemos marcar para evaluar que rentabilidad hemos obtenido de nuestra inversión, cuando empezamos, debe ser a largo plazo, unos dos o tres años. Después de que ya tenemos experiencia invirtiendo podemos evaluar nuestra inversión anualmente.

Tras conocer y entender como funciona la Bolsa, y los riesgos que conlleva, aceptarlos y decidir invertir, y designar cuanto dinero vamos a destinar para ello, podemos empezar a hablar de las diferentes posibilidades o estrategias que hay para “manejar” nuestra inversión de la mejor manera posible, y conseguir así la preciada recompensa que supone el obtener una buena rentabilidad.

Reinvirtiendo los beneficios obtenidos hacemos que nuestra cartera aumente de valor más rápidamente, ya que al aumentar el capital inicial aumenta también la plusvalía que se produce ante el mismo porcentaje de incremento que para un capital menor.

Finanzas.com

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HORIZONTES DE INVERSIÓN Y ESTILO

Se pone de manifiesto que en Bolsa se puede invertir a corto, medio o largo plazo. Cada inversor debe elegir cual va a ser su estilo y horizonte de inversión.

Al hablar de cada una de las estrategias, vamos a mencionar el horizonte temporal que busca esa estrategia, corto, medio o largo plazo, y el tipo de riesgo que asume, si es más o menos agresiva.

Pero para que no haya dudas vamos a delimitar el espacio temporal que define cada plazo. El day-trading será la inversión intra-día, cerrar la posición adquirida antes del closing o cierre del mercado. El corto plazo lo consideraremos desde varios días o varias semanas hasta los 3 meses.

 El medio plazo lo consideraremos desde los 3 meses hasta los 6 meses. Y creemos que es justo dada la volatilidad que viven estos últimos años los mercados financieros que el plazo superior a los 6 meses lo consideremos como el largo plazo.

A continuación vamos a exponer las estrategias más conocidas propuestas por los mejores inversores de Wall Street. Son diferentes y variadas, aunque todas ellas persiguen el mismo objetivo, hacer que el portafolio aumente de valor, lo que se traduce en obtener una buena rentabilidad intentando maximizar el beneficio.